Sirviendo a las iglesias en su misión de hacer discípulos

El estudio

27 de abril

Las bendiciones de la santidad

Pasaje bíblico

Levítico 26.3-13, 40-42, 45

De qué trata esta lección

Dios promete bendiciones para quienes viven una vida santa. Aunque nos hayamos apartado de Dios, Él promete la bendición de la restauración a quienes se arrepienten y vuelven a Él.

¿Por qué es importante esta lección?

A menudo los cristianos nos “cansamos de hacer el bien” (vea Gálatas 6.9). Esta lección nos recuerda que la vida de santidad trae beneficios reales.

Efecto para su vida

Esta lección lo animará a vivir en santidad, la clase de vida que debe tener, una vida que se caracterice por sus frutos, por la presencia de Dios y por la promesa de restauración.

Bosquejo de la lección

Obedecer a Dios nos hace fructíferos (Levítico 26.3-10)

Andar en los caminos de Dios nos asegura Su presencia (Levítico 26.11-13)

Confesar el pecado produce restauración (Levítico 26.40-42, 45)

 

Explicación adicional

Acordarse

La palabra hebrea que se traduce “me acordaré” puede significar nombrar, mencionar o recordar. En otros contextos también puede tener la connotación de ser convocado, informar o incluso profesar o alabar. En la Biblia se nos dice que Dios se acuerda de Su pueblo, de Su pacto y hasta de diferentes personas.

El asunto no es la memoria de Dios, sino la voluntad de Su pueblo para recordar Su pacto y el amor que les tiene. Se nos dice que el pueblo de Dios debe recordarlo a Él, Sus palabras y Sus obras. Esto se muestra claramente en el Cuarto Mandamiento, así como en las constantes repeticiones de los profetas que continuamente le recordaban al pueblo su deber de “acordarse” de lo que Dios había hecho por ellos.

 

Verdades bíblicas de esta lección

Evalúe cuán estrechamente sigue usted los estatutos y los mandamientos de Dios, dado que nuestra capacidad de dar fruto en abundancia depende de ello.

Reconozca que cuando andamos con Dios, experimentamos paz y seguridad porque sabemos que Su presencia siempre permanece con nosotros.

Los cristianos que sienten que han dañado su relación con Dios deben reconocer y aceptar que Dios desea restaurar la comunión con ellos, y que no los rechazará cuando regresen a Él (vv. 11, 44).